Y sí… el local se llena. Pero al final del día, el dinero no aparece.
- El problema no es la promoción.
- Es cómo la estás haciendo.
Bajar precios sin conocer tus costos es uno de
los errores más peligrosos.
Vendes más… pero ganas menos (o nada).
Regla básica:
Si no conoces tu margen, no puedes hacer promociones.
2. No medir
absolutamente nada
Lanzas la promoción… y esperas que funcione.
Pero no sabes:
- cuánto ganaste
- cuánto perdiste
- si valió la pena
Esto es operar a ciegas.
3.
Promociones todo el tiempo
Cuando todo es oferta… nada es especial.
El cliente:
- se acostumbra
- deja de valorar tu producto
- solo compra si hay descuento
Resultado: pierdes posicionamiento y dinero.
4.
Promocionar lo que menos deja
Muchos restaurantes empujan:
- platos caros
- platos populares
- platos “bonitos”
Pero no los rentables.
Promociona lo que te deja dinero, no lo que te gusta.
5.
Promocionar sin objetivo
“Hagamos algo porque el local está vacío”
Ese pensamiento cuesta dinero.
Cada promoción debe tener un objetivo claro:
- atraer clientes
- mover inventario
- subir el ticket promedio
Si no hay objetivo, hay pérdida.
Solución:
- ¿Voy a ganar dinero con esto?
- ¿Qué quiero lograr exactamente?
- ¿Qué producto estoy empujando?
- ¿Cómo voy a medir el resultado?
Conclusión
Las promociones no son el problema.
La improvisación sí.
Un restaurante rentable no hace promociones al azar.
Las diseña con intención.
Si has perdido en promociones, coméntame que no tomaste en cuenta. Así consolidamos soluciones y compartimos experiencias.
Gracias por llegar hasta aquí!!.

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